miércoles, 4 de marzo de 2015

TRICOTA ACRÓSTICA



UÑATE
 














Murió como lo que era,
Arma en mano y sin rajarse.
Lo cubrieron las estrellas
En el postrimer instante.
Volteado panza arriba.
Ojos con muertas pupilas.




DUQUE


















Grandes y lindos tus ojos
Alumbraban como estrellas,
Reías y era un sonoro
Agua de manantial. Grela,
Bien sabés que te quería,
A qué vino irte un día.




TRIQUE
















Llorabas inconsolable,
Entonces te ofrecí el lengo.
Ni siquiera te avivaste,
Grela, que era tu pañuelo.
Un día me lo entregaste,
Era el que ataba tu pelo. 

lunes, 2 de marzo de 2015

SUCESO



Lo encontraron muerto en un callejón
con varias heridas de faca en el pecho,
ninguno en el rioba pareció asombrarse
por este suceso.

Algunos batían que era un atorrante,
otros un compadre que nada valía,
fuera lo que fuese, suponían muchos
que el fulano era de la yuta ortiva.

Ha muerto un buchón,
se lo merecía,
nada más fulero que ser delator
de la policía.

Muchos así hablaban, menos un purrete
que con ojos tristes miraba al difunto,
el que en vida fuera su mejor gomía
a pesar de ser... ¡de ser sordomudo!

POR LA VIEJA



¿Lo viste a pelo con tuco?
me preguntó un ñoricompa
y después del no rotundo
me batió una fea cosa.  

El flaco andaba en asuntos
de tamaña fulería,
sapa que andaba en apuros,
no aguantó la rebeldía.

Parece metió la mano
y se llevó hasta la lata,
ahora lo anda buscando
medio derpa de la cana.

Ojalá que se arrepienta
y se entregue tranquilino,
si lo hizo fue por la vieja
y esos remedios carísimos.

CINCHANDO SOLO (Lunfasoneto)



No seas gilurdo —me dijo un gomía—,
parolame algo de lo que te pasa,
batime por qué dejaste la casa
que siempre fue tuya desde el primer día

que llegaste al mundo. Deschavale todo
a este poligriyo que rema en la rúa,
minga de encerrarte y con doble shúa,
¡no quieras solari hundirte en el lodo!

Dejame —le dije—, la suerte shomera
me enseñó a ser macho, la posta te digo,
sé que esto lo manya tu davi canchera,

pero te agradezco la intención, amigo,
y dejá que cinche este calavera
en el gran tormento que lleva consigo.




MORFANDO UNA VIANDA



Morfarse una buena vianda
no es cosa’e todos los días,
pero es común pa’l que anda
metiéndose en fulerías.

De yapa le clausuraron
la ventana de la zurda,
fijate que lo dejaron
¡como torterolo en curda!

La Pesada no perdona
al que así nomás se mete,
zafaste por ser persona
¡nacida en un día siete!