miércoles, 1 de julio de 2015

REY DEL ESCABIO (Lunfasoneto)


















Salve, rey del escabio, salve rey,
salve y que nadie tache de insensato
aclamar de este modo a un curda nato
porque recibirá mi coz de buey.

Salute porque sos manyín de ley
y lo bate tu lungo curdelato,
hoy ninguno te raja del mandato
ni hace que tiemble tu corona ‘e rey.

Chuco del nacional y del franchute,
del clarete y también del novi fino,
la mersa toda al grito de ¡salute!

en un grito que sale de la zurda—,
eleva su vasito lleno ‘e vino
¡y brinda por el capo de la curda!












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Curdelato: título o cargo de curdela / Período de tiempo durante el que gobierna un curdela.


lunes, 29 de junio de 2015

SUEÑOS DE UNA PIBA















Las luces del Centro lastiman sus ojos
y la ciudad misma le parece un sueño,
se siente dichosa la piba risueña
que dejó el suburbio tan fule y tan reo.

Sus ojos celestes se van agrandando
ante aquella cosa llamada Obelisco,
nada se parece a la mishiadura
de aquel miserable viejo conventillo.

La piba pretende ser fina y bacana,
una pitucona de muchos alardes,
quiere andar en coches de último modelo
y dejar su aroma por todas las calles.

Atrás quedó el viejo pasado mistongo,
las malas comidas y el pobre vestir,
pobrecita piba, no sabe que sólo
el destino puede... ¡darle el no o el sí!

BAUTISMO MALEVO (Lunfasoneto)













Cuando peló el faquero la finyinga
y ésta se vio brillar bajo la luna,
él, que no era mariano ni batista,
en la mano pegó la pateadura,

de suerte que el metal, como si un ave,
de la garra salió pegando un vuelo,
y, frente al caso, todo el sabalaje,
expectante, junaba los sucesos.

El faquero se vino fulo, pero
su aterrizaje fue lo más forzoso,
pues un trompis ligó en el ancho rostro.

Y él, que no era siquiera pendenciero,
del sabalaje ante sus carozos
ya iba adquiriendo el nombre de malevo.

EMBAGAYAO















Lo embagayó la minusa
con tanta zalamería
que’l muy chingolo creía
que la feba ya era suya.

Por ella fue batemusa,
cantor, músico y letrista,
ya estaba más que colifa
por el ala ‘e la chantuna.

Pero un día la bandeja
le dio soberbio chubasco
que se quedó sin palabras.

Si al chingolo hoy lo vieran
con el escracho amargao
y la zabeca tan gacha.